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Humanidad

Según la Real Academia Española de la Lengua (R.A.E.), la palabra humanidad tiene hasta 8 acepciones diferentes. El título de esta entrada está inspirada en la 5ª:

“Sensibilidad, compasión de las desgracias de nuestros semejantes.”

Aquí en España, el pasado viernes 11 de Marzo amanecíamos con el triste recuerdo del aniversario de los atentados terroristas sucedidos hace 7 años, cuando también a primera hora de la mañana en España, seríamos testigos de lo cruel que puede llegar a ser la naturaleza.

Hay un refrán español que dice: “corazón que no ve, corazón que no siente“, pues bien, a tenor de la ingente cantidad de imágenes que hemos podido ver de la tragedia, tengo que decir que el dolor del pueblo japones nos ha llegado hasta el fondo del corazón.

Desde este humilde blog y de parte de esta humilde ilustradora, quiero expresarles con este cartel, todo mi afecto y solidaridad.

La pesadilla Pripyat – Кошмар Прип’яті


Como comenté en la entrada anterior, llevo un tiempo realizando un proyecto de fotomontajes recreando escenarios post-apocalípticos sucedidos en varias ciudades españolas. He querido con ello trasladar a estos lugares la “visión” del escenario que creó el accidente de Chernóbyl, hace 25 años, sobre la ciudad Ucraniana de Pripyat.

Tomé la decisión de crear este proyecto con la intención de recordar aquel desastre y a los cientos de miles de víctimas que generó. La fecha para publicarlo sería la del 26 de Abril, coincidiendo con el aniversario. Entonces, cuando estaba trabajando en las dos últimas imágenes, sucedió, como si de un recordatorio macabro se tratara, el accidente de la central nuclear de Fukushima en Japón.

El debate generado en el mundo entero sobre el uso de la energía nuclear y sobre todo las declaraciones de Yuli Andreev, responsable de la descontaminación de Chernóbyl 1986-1991, diciendo que “no se ha aprendido de los errores” con respecto al accidente de Fukushima, me han empujado a anticipar la publicación de este trabajo.

La Pesadilla Pripyat es un proyecto que consta de 8 fotomontajes formado por más de 350 fotografías, un cartel presentación y un microrelato acompañando a las imágenes.


[La Pesadilla Pripyat]

” Me encontraba a las afueras de lo que parecía una ciudad abandonada. En ese lugar la naturaleza, caprichosa, había crecido sin ningún tipo de control.

Pude comprobar que antes, el ser humano había habitado ahí ya que se podían ver restos de edificaciones entre la maleza, aunque de haber existido vida tendría necesariamente que haber sido en tiempos pretéritos ya que lo poco que se dejaba ver a través de las ramas no era si no edificaciones en ruinas.

Había algo que me empujaba a entrar en aquella ciudad fantasma, así que continué caminando.

Sobrecogía el silencio, pero en ningún momento me invadió ninguna sensación de miedo. Sólo tenía en la mente una pregunta que me hacía una y otra vez, ¿qué tipo de desgracia habría caído sobre aquella ciudad y sus gentes?

Seguía andando cuando llegué ante una montaña de escombros que me impedía el paso. Pude observar que tras aquella amalgama de madera y ladrillo se abría una gran avenida.

Decidí escalarla.

A mitad de camino tropecé con algo que parecía metálico. Se trataba de un cartel muy oxidado, pero en el que aún se podían reconocer las palabras: Fallout ” Sh ”.

Resulta curioso, pero a pesar de mi pésimo inglés, esas palabras me eran muy familiares.

En un gesto extraño, me senté sobre los escombros con el cartel en la mano y comencé a sonreír, ¡me estaba acordando de una anécdota con mi abuelo!

Resulta que en una de las calles cercanas a mi casa se construyó, hace ya mucho tiempo, un refugio nuclear. El letrero que indicaba su ubicación estaba escrito en inglés con las palabras  Fallout Shelter“.

El por qué me estaba acordando en ese instante de mi abuelo, era porque cada vez que pasábamos al lado de ese letrero, él protestaba diciendo: ¡El día que pase algo, la gente no va a saber dónde ir!”.

Mi abuelo fue siempre bastante alarmista y yo discutía a menudo con él, diciéndole que era muy difícil que ese refugio sirviera para algo más que acoger polvo y telas de araña.

Las palabras de mi abuelo más que preocupación me producían gracia, me imaginaba a toda la población buscando “el refugio” como locos sin dar con el, por el simple hecho de no saber inglés.

Recordando aquellos buenos momentos que pasaba con mi abuelo, me sobrevino una gran carcajada, que provocó un eco que llegó rebotando edificio por edificio hasta el final de la gran avenida. Levanté la mirada siguiéndolo, pensando desde cuando no había habido ruidos en aquella ciudad muerta.

Desde mi posición seguí observando, intentando comprender dónde estaba, que significaba todo aquello. Entonces, hallé un trozo de lo que parecía un periódico dónde podían leerse las palabras “apocalipsis nuclear, Dios nos ayude”.

El miedo hizo, por primera vez, acto de presencia y la desesperación empezaba a apoderarse de mi. Miraba hacia todos los lados intentando encontrar respuestas, hasta que mi mirada quedo clavada en un edificio que tenía a mi derecha. Ese edificio medio en ruinas y con un gran árbol atravesando con sus ramas la fachada principal, hizo que empezara a temblar… no podía ser,  ese edificio no me era desconocido, ¡era mi casa!

Tiré con fuerza el cartel que aun permanecía entre mis manos… “¡no, no podía ser!”, me decía en voz alta.

“¿Y el refugio que sólo serviría para albergar polvo y telas de araña…?”, ¿sería esta montaña de escombros, los restos de la misma? me preguntaba.

De inmediato, empecé a retira parte de los escombros sin encontrar nada.

“¡Dios mío!, ¿dónde están todos?”“¿Y mi abuelo?”

Comencé a notar como mi corazón latía desbocado, sintiendo como el terror comenzaba a paralizarme el cuerpo, cuando de repente…

¡Abrí los ojos!

¡No había sido más que una pesadilla!

Jamás en mi vida había sentido tanta alegría por despertarme, aunque nunca, por más que me lo propuse, pude olvidar aquella visión, aquella pesadilla.

[La Pesadilla Pripyat]